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EL CONCEPTO “CREADOR AAA” ES NUEVO Y NADIE SABE TODAVÍA QUÉ SIGNIFICA.

Autor Sergio Barranco
Publicado
Lectura 8 min
EL CONCEPTO “CREADOR AAA” ES NUEVO Y NADIE SABE TODAVÍA QUÉ SIGNIFICA.

La industria del influencer marketing copió la palabra del desarrollo de videojuegos sin pensar qué la hacía funcionar ahí. Un juego AAA es definible: presupuesto sobre cierto umbral, equipos de cientos de personas, ciclos de producción de años, distribución global, marketing equivalente al desarrollo. La palabra significa algo concreto. La palabra describe un objeto que existe.

Un creador “AAA” es definible por… ¿views? ¿revenue? ¿calidad de audiencia? ¿el contrato más reciente que firmó? Nadie da la misma respuesta dos veces seguidas. La categoría existe porque las marcas necesitan una palabra para distinguir entre el creador con dos millones de seguidores y el creador con doscientos mil. Pero la palabra todavía no significa nada estable. Y eso importa más de lo que la industria quiere admitir.


La trampa de pedir prestado el vocabulario

Cuando una industria nueva toma la nomenclatura de una industria establecida, hereda dos cosas: la legitimidad implícita y la confusión latente. La legitimidad funciona en pitch decks y en presentaciones a clientes que necesitan sentir que están comprando algo categorizable. La confusión funciona en el momento exacto en que alguien pregunta qué se está comprando.

AAA en gaming es una palabra con historia. Apareció a finales de los noventas en la industria de los videojuegos para distinguir títulos con presupuestos de varias decenas de millones de dólares de los títulos de presupuesto medio o bajo. Era una palabra técnica, casi contable. La S&P de los juegos. Con el tiempo se cargó de connotaciones culturales — calidad asumida, ambición, espectáculo — pero nunca perdió su anclaje numérico. Hoy un AAA es un proyecto con presupuesto de producción de ochenta millones de dólares hacia arriba, y todo el mundo en la industria está más o menos de acuerdo en eso.

El creador AAA no tiene ese anclaje. Es una palabra sin contabilidad detrás.

Algunas agencias lo definen por seguidores: arriba de un millón, AAA. Otras por views consistentes: arriba de quinientos mil promedio por video. Otras por ingresos del creador. Otras por la calidad y composición de la audiencia, sin importar el tamaño. Otras por el tipo de campañas que ya ejecutó. Otras simplemente lo aplican como categoría comercial — “AAA es a quien le cobramos el rate top de la agencia” — sin pretender que tenga un criterio objetivo detrás.

Cinco definiciones distintas que conviven en el mismo mercado, en el mismo idioma, vendidas a clientes que asumen que están comprando lo mismo cuando contratan “creadores AAA”.


Por qué la palabra existe igualmente

Podría argumentar que la palabra es inútil y debería abandonarse. Sería el argumento académico cómodo. También sería incorrecto.

La palabra existe porque resuelve un problema real de las marcas. Una empresa con presupuesto de campaña significativo no quiere navegar un catálogo de doscientos creadores y descubrir uno por uno cuál pesa cuánto en el mercado. Necesita una taxonomía rápida. AAA / mid / rising es esa taxonomía rápida. No tiene que ser perfecta. Tiene que ser funcionalmente comunicable en un primer call.

El problema no es que la palabra exista. El problema es que la industria se acostumbró a usarla sin acordar qué significa, y los desacuerdos se descubren tarde — generalmente cuando una campaña ya está en ejecución y el cliente nota que su “creador AAA” no rinde como el “creador AAA” de otra agencia que vio el mes pasado.

Esto no es un problema del cliente. Es un problema de la industria. Y la industria lo va a resolver eventualmente, porque no hay categoría comercial que sobreviva mucho tiempo sin definirse. Pero mientras tanto, opera un mercado donde dos creadores que se venden bajo la misma etiqueta pueden estar a un orden de magnitud de distancia en performance real.


Las tres definiciones que circulan, y por qué cada una falla

La definición por seguidores. La más común y la peor. Asume que el tamaño de la audiencia es el indicador principal de valor para una marca. Eso era cierto hace diez años, cuando el principal vehículo era el video largo de YouTube y un seguidor representaba una persona con cierto compromiso mínimo. Hoy un seguidor en TikTok puede haber llegado por un solo video viral hace tres meses y no haber vuelto a ver al creador desde entonces. Un creador con un millón de seguidores y treinta mil views promedio no es AAA por ningún criterio razonable. Pero por seguidores, lo es.

La definición por views consistentes. Mejor que la anterior. Mide actividad real, no inventario acumulado. Pero falla en dirección contraria: ignora la composición de esa audiencia. Un creador con un millón de views por video puede tener una audiencia hipersegmentada en un nicho de juego de simulación que no le sirve a una marca que quiere hablarle a jugadores de mobile casual. Otro creador con doscientos mil views puede tener exactamente la audiencia que la marca necesita. Por views, el primero es AAA. Por valor real para esa campaña, el segundo lo es.

La definición por revenue del creador o por contratos previos. Es la más honesta y la menos publicable. Mide cuánto dinero ha movido el creador en activaciones comerciales y a quién le ha trabajado. Tiene la ventaja de capturar lo que las marcas verdaderamente quieren saber: si este creador puede ejecutar una campaña a nivel de marca grande sin romperse en el camino. Tiene la desventaja de ser información que las agencias guardan como secreto comercial y que los creadores raramente comparten en público. Funciona internamente. No se imprime en el deck.

Cada definición captura algo real. Ninguna captura todo. Y la industria, en lugar de negociar una definición compuesta, sigue usando la palabra como si las cinco interpretaciones fueran intercambiables.


Lo que define a un creador AAA, si tuviera que definirse

La definición útil — la que una agencia debería poder defender en un primer call con un cliente — combina cuatro variables, no una.

Audiencia activa, no acumulada. No seguidores totales, sino views consistentes durante los últimos doce meses. La consistencia importa más que el pico.

Composición de audiencia legible. La agencia tiene que poder decir, con datos, qué tipo de jugador es la audiencia de ese creador. Si la respuesta es “es general” o “es transversal”, probablemente no es AAA — es solo grande.

Capacidad de ejecución comercial. Historial de campañas con marcas reales, entregadas en tiempo, sin renegociaciones de último minuto, sin crisis de comunicación durante o después. Esto es lo que separa a un creador con números grandes de un creador que las marcas vuelven a contratar.

Influencia editorial sobre el contenido pagado. Y aquí está el criterio que la industria menos quiere nombrar: un creador AAA es alguien que la marca acepta que tenga la última palabra sobre el contenido de la activación. Cuando esa relación de poder se invierte — cuando es la marca la que dicta el contenido — el creador puede tener todos los seguidores del mundo y todavía no estar operando como AAA. Está operando como vehículo publicitario premium. Que es legítimo. Pero no es lo mismo.

Los cuatro juntos definen algo. Cualquiera de los cuatro por separado define poco.


Por qué esto importa para quien contrata

Una marca que está evaluando agencias de influencer marketing debería hacer una pregunta específica antes de firmar cualquier cosa: cómo define esta agencia AAA, mid y rising, y qué evidencia presenta para clasificar a un creador específico en cada categoría.

La respuesta que reciba va a decir más sobre la agencia que el catálogo entero. Una agencia que responde “tenemos cinco AAAs en la región” sin poder explicar por qué, está vendiendo etiquetas. Una agencia que puede sentar a un cliente y mostrarle por qué un creador específico es AAA según cuatro criterios verificables, está vendiendo curaduría.

La diferencia entre las dos agencias no se nota el día uno. Se nota en el reporte de la campaña tres meses después, cuando los números no cuadran con lo que se prometió, y la conversación post-mortem se convierte en una discusión sobre por qué el “creador AAA” rindió como mid.


El problema de fondo

La industria del influencer marketing gaming está madurando más rápido de lo que su vocabulario puede acompañar. Hace cinco años no existía el problema, porque no existía el volumen de inversión que lo hace relevante. Hoy hay marcas grandes destinando partes significativas de su presupuesto a activaciones con creadores, y esas marcas necesitan poder comparar lo que compran. Sin definiciones acordadas, no pueden.

Eventualmente, la industria va a converger hacia algo. Va a pasar como pasa siempre: alguien va a publicar un estándar, otros van a adoptarlo o a contestarlo, y en cinco años la palabra AAA va a tener un significado más estable. La pregunta interesante es quién va a escribir ese estándar.

Las agencias que mejor lo escriban — las que lleguen primero con definiciones rigurosas, defendibles y transparentes — van a operar con una ventaja estructural sobre las que sigan usando la palabra como si todos supieran de qué están hablando.

Mientras tanto, el mercado va a seguir vendiendo creadores AAA bajo cinco definiciones distintas. Y los clientes van a seguir descubriendo, a posteriori, cuál era la definición que les estaban vendiendo.

Eso no es un fallo individual de ninguna agencia. Es el estado natural de una industria que tomó prestada una palabra antes de tomar prestada la disciplina que la hacía funcionar.


MCR · MARKETING DE CREADORES GAMING · 2026